El Municipio junto con 10 iglesias evangélicas distribuyó productos de primera necesidad en comedores del partido. La asistencia alimentaria llegó a unas 6 mil familias.

Ante las consecuencias económicas y sociales que arroja la pandemia de coronavirus y el aislamiento, el Municipio de San Isidro junto con 10 iglesias evangélicas entregó más de 2toneladas de alimentos en barrios vulnerables del partido. Con esta asistencia se llegó a unas 6 mil familias.

El operativo alcanzó a unos 20 comedores de las distintas localidades del distrito, que en promedio asisten a 300 personas. Se distribuyeron productos de primera necesidad para garantizar la alimentación adecuada en cada barrio.

«Fue una ayuda especial de un grupo de iglesias evangélicas que realiza donaciones en el conurbano bonaerense y en distintas provincias del país. Se coordinó el despliegue logístico para asistir a los comedores más grandes del distrito», contó Ticiana La Mónica, directora general de Acción Social de San Isidro.

Entre los comedores se entregaron bolsones con leche, yerba, arvejas, aceite, arroz, fideos, polenta, puré de tomates, harina de maíz y trigo. Además, se donaron productos de limpieza e higiene.

A esta colaboración se suma la asistencia alimentaria que el municipio brinda en 55 comedores, unos 32 movimientos sociales y 35 iglesias de distintos credos. «Las dificultades actuales para llegar a fin de mes con personas que cobran una parte de sus sueldos o que directamente se quedaron sin trabajo, llevaron a multiplicar los esfuerzos para atender las necesidades», señaló la funcionaria.

Cris Méndez, pastor de la iglesia “Hillsong Buenos Aires”, explicó que desde hace 2 meses cada viernes eligen distintos municipios para entregar las donaciones que realiza la gente. «Ayudamos a 137 comedores de la provincia de Buenos Aires, también llegamos a Santa Fé y Salta. Fueron más de 30 toneladas de mercadería», indicó.

Y destacó el trabajo del Municipio en esta situación excepcional. «Hay un gran equipo para recorrer los lugares más vulnerables y atender todas las necesidades. La salida es colectiva, por eso decidimos colaborar con el Estado para hacer frente a la crisis que trae aparejada esta pandemia», añadió el religioso.

María Di Pólito, que está al frente del comedor «María San José» desde hace 26 años en el Bajo de San Isidro, contó que a raíz de la pandemia pasaron de asistir de 300 a 700 familias. «Esta ayuda más todo lo que hace el municipio es clave para que a nadie le falte un plato de comida», aseguró.

Tras recibir los bolsones de alimentos, Silvia Sarmiento que trabaja en el centro comunitario e iglesia evangélica “Bautista”, completó: «Gracias al Municipio y a estas acciones solidarias podemos repartir alimentos todas las semanas».