El intendente Gustavo Posse recorrió los centros comerciales de todas las localidades. Los comerciantes manifestaron su satisfacción por las progresivas habilitaciones desde que empezó la pandemia por coronavirus.

«San Isidro fue uno de los pocos municipios que bajo estrictos protocolos sanitarios nos dejó trabajar. Tengo colegas de otros distritos que hace cinco meses no pueden hacerlo. Tener la oportunidad de poder abrir el local en esta situación tan difícil fue muy bueno para nosotros», opinó Mario Vargas, dueño de una dietética frente a la estación de Villa Adelina.

La experiencia de este comerciante se replicó en el 90 por ciento de los comercios de todo el partido de San Isidro. Los locales funcionaron aplicando los protocolos que el Municipio dispuso desde el comienzo de la cuarentena y que permitió que la actividad económica pudiera continuar.

«Gracias al Municipio podemos levantar la cortina y trabajar. Estoy muy agradecido», expresó, desde Beccar, Fioravante La Grotteria, dueño de un local de llaves sobre Ayacucho.

Las largas recorridas local por local comenzaron en San Isidro, donde el intendente Gustavo Posse caminó por Belgrano desde 25 de Mayo hasta avenida Centenario. «La idea es que cada vez haya mayor actividad económica. Porque nuestra convicción es que el comercio, la industria y el aire libre no son los factores que traen el contagio, vienen por otros descuidos sociales. Realicé extensas recorridas por los centros comerciales a cielo abierto de todas las localidades y vi muy contentos a los comerciantes», contó.

Cintia Sánchez, del local «Dulces y algo más», en Rivadavia al 300, sostuvo: «Veo al menos en mi zona que la gente es consciente sobre la importancia del barbijo y el distanciamiento. Con el protocolo que nos bajaron desde el Municipio pudimos trabajar bien y de a poco se van activando las ventas».

Sobre 9 de Julio al 300, María José Munne, de «Naranjo» agradeció al intendente la posibilidad de haber podido abrir su local. «Lentamente, nos vamos encaminando», señaló la dueña del local de ropa y calzado para bebés.

La recorrida del intendente culminó en uno de los negocios emblemáticos de la calle Belgrano con más de 60 años de vida, la panchería «Coquito». Adrian Rubini, uno de los dueños, remató: «Aplicando el protocolo sanitario se puede trabajar perfectamente. Estamos súper agradecidos con el Municipio. De a poco sube el trabajo».

Protocolos para industrias, comercios, profesiones, obras particulares, el «take away plus «, la peatonalización de las calles Alvear y Belgrano y, recientemente, el regreso de los deportes individuales y por ende la actividad económica que generan, son las medidas más aplaudidas. «Lo que necesitamos es que nos dejen trabajar, con protocolos, pero no dejar de trabajar», dicen los comerciantes.

El jefe comunal destacó que todas las habilitaciones se hicieron a conciencia, con protocolos que legal y sanitariamente son «impecables y respetuosos de la normativa vigente» y que fueron posibles «gracias al robusto sistema de salud, enteramente municipal, que nos da la tranquilidad de poder atender adecuadamente la pandemia».