Por tercer día consecutivo, la Policía de la Provincia lleva adelante medidas de fuerza en medio de un conflicto salarial que no tiene hasta el momento respuesta alguna de las autoridades bonaerenses.

Es muy delicada la situación en un conflicto sin precedentes en territorio bonaerense. «Si el señor gobernador Axel Kicillof y el señor ministro -de Seguridad, Sergio Berni- no están capacitados, que den un paso al costado», dijo hoy en Puente 12, La Matanza, el capitán Díaz, policía bonaerense retirado que habla en representación de los agentes.

Los problemas no se solucionan «escondiéndose adentro de un patrullero», retrucó el presidente de la Nación, Alberto Fernández, en un acto con el gobernador en Quilmes. Al mismo tiempo, decenas de policías protestaban frente a la residencia presidencial del Olivos, los que reclaman que jefe de Estado los reciba en la puerta del lugar.

Sin ninguna solución, el conflicto escala, y es definido por sectores afines al gobierno como «golpe blando», deslegitimando el pedido de incremento salarial. Los policías bonaerenses de bajo rango cobran salarios que van entre los 30 mil, y los 35 mil pesos, cuando sus pares de la Ciudad de Buenos Aires reciben remuneraciones superiores a los 60 mil pesos por la misma tarea.

Mientras tanto, en las intendencias siguen con preocupación los avatares del conflicto, que dejó sin móviles y personal a los Comandos de Patrulla de casi todas las localidades bonaerenses. Los secretarios de Seguridad de cada comuna trabajan con intensidad, utilizando sus recursos al máximo, cubriendo el patrullaje de cuadrículas con móviles propios y personal municipal. Hay preocupación por posibles focos delictivos en masa.