El último barón del conurbano ya no tiene ningún tipo de control dentro del gobierno de José C. Paz. El hombre del poncho es una figura decorativa dentro de un clan de carcamanes que manejan la administración pública para sus intereses personales. La última conocida: Los patrulleros utilizados como remis.

Así se vio este fin de semana en la estación de servicio Axion de Hipólito Yrigoyen y Canning. Un móvil de la Secretaría de Seguridad que debería tener a bordo personal policial para el continuo patrullaje de los barrios paceños, llevaba a una mujer de civil en un viaje con características particulares.

La aparición de un video donde el intendente Mario Ishii reconocía que las ambulancias municipales eran utilizadas para repartir droga fue el inicio de la debacle política del legendario alcalde, hoy investigado por las Justicia por esos dichos. Ante el inminente fin de su historia política, promovido también por la ley electoral, el enjambre de secretarios y directores hacen propios los elementos del Estado, sin ningún tipo de resquemor a consecuencias judiciales.