Ocurrió en Merlo y en Tigre, donde los hinchas se subieron a los móviles para festejar que la Argentina conquistó, tras 28 años, la Copa América. ¿Complicidad de los agentes de seguridad? ¿Poco respeto a la autoridad? ¿O simplemente una euforia desmedida que estaba contenida tras años de fracasos deportivos y en el marco de una pandemia que limitó muchas libertades?

Tras el triunfo frente a Brasil, que significó que la selección argentina vuelva a obtener un campeonato de futbol tras casi tres décadas, miles de vecinos coparon plazas y avenidas de distintas ciudades de la región para celebrar, evitando barbijos y distancia social, hasta altas horas de la madrugada.

Fue también, sin dudas, una noche de desahogo tras meses de angustia, en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, con lógicas consecuencias económicas a causa de las restricciones, a veces correctas y otras veces excesivas, que aplicó el gobierno.

Este contexto permite entender, quizás, porque la noche del sábado dio para todo y dejó postales que viajan de lo risueño a lo preocupante en cuestión de segundos.

En Merlo, por ejemplo, un patrullero fue abordado por una muchedumbre y fue utilizado como carroza de desfile, con la aparente complicidad de los agentes de la Policía. Preocupa la falta de respeto por la autoridad, y también el poco profesionalismo de los agentes, que seguramente reciban algún tipo de sanción tras la viralización de las imágenes.

También en Tigre un móvil de prevención, en este caso una camioneta perteneciente al área de Transito municipal, tuvo protagonismo en los excesivos festejos. Fue en la zona de la estación de tren, en el centro de la ciudad, cuando el vehículo quedó en medio de una multitud y varios de los que celebraban se subieron a la cajuela y comenzaron a saltar. Los agentes comunales solo pudieron intentar salir de ahí, maniobrando con cautela para evitar pisar a alguno de los miles de vecinos reunidos en el lugar.

Otra postal destructiva también tuvo lugar en el distrito del norte del conurbano, cuando un hombre trepó a un cartel nomenclador y este se destruyó. Obviamente, el sujeto cayó estrepitosamente al piso, y resultó con golpes y heridas leves.

Daños al patrimonio público y seguramente alguna disparada de casos de coronavirus, por la falta de medidas de cuidado para evitar la propagación del virus, serán las consecuencias de los festejos de una consagración deportiva esperada por muchos. Algunos, claro está, aprovecharon la euforia para desatar toda su argentinidad.