El boleto, impagable: El peso del transporte público en el AMBA ya equivale al 17 por ciento del Salario Mínimo, Vital y Móvil

Un informe del Centro de Economía Política Argentina revela que entre fines de 2023 y abril de 2026, las tarifas aumentaron hasta un 1600 por ciento, pulverizando el poder adquisitivo de los trabajadores y estudiantes.

Viajar para trabajar o estudiar se ha convertido en un lujo de difícil acceso en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Según el último informe del Centro de Economía Política Argentina, el período comprendido entre diciembre de 2023 y abril de 2026 estuvo marcado por un ajuste tarifario drástico y un derrumbe sin precedentes del poder de compra de los usuarios, configurando un escenario de crisis estructural en el transporte público.

Tarifas por el ascensor, salarios por la escalera

El dato más alarmante del informe revela el impacto directo en el bolsillo de los sectores más vulnerables. A fines de 2023, un trabajador que combinaba colectivo y subte para su rutina mensual destinaba apenas el 2,6 por ciento del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Dos años y medio después, en abril de 2026, ese mismo trayecto demanda el 17,3 por ciento de ese ingreso básico.

En términos de días de trabajo, esto se traduce en que un empleado pasó de necesitar menos de un día de ingresos a tener que trabajar casi 5 días enteros del mes exclusivamente para financiar sus viajes.

Esta «doble pinza» económica se explica por dos factores concurrentes:

  • Los aumentos nominales del transporte superaron con creces la inflación acumulada del período, que fue del +303,5 por ciento: El boleto de colectivo se multiplicó por 16, el tren por 10 y el subte por casi 18
  • El del Salario Mínimo, Vital y Móvil sufrió una caída real de aproximadamente el 43 por ciento, tras ser fijado de forma unilateral por el Poder Ejecutivo sin el tradicional acuerdo tripartito

El mapa de los aumentos: El subte a la cabeza

Al analizar el comportamiento de las tarifas según la jurisdicción y el medio de transporte, los porcentajes de incremento revelan un ajuste feroz. El ranking de aumentos lo lidera de forma cómoda el subte, que registró una suba récord del 1668 por ciento a lo largo del período.

Inmediatamente detrás se ubicaron los colectivos que circulan por la provincia de Buenos Aires, con un incremento acumulado del 1545 por ciento. Un escalón más abajo, aunque con cifras igualmente exorbitantes, se posicionaron las líneas de colectivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuyas tarifas escalaron un 1250 por ciento; seguidas muy de cerca por los colectivos de jurisdicción nacional, que marcaron una suba del 1221 por ciento.

La trampa de los costos operativos y el recorte de subsidios

La justificación oficial de la escalada tarifaria se apoya en dos pilares: El reacomodamiento de los costos y la quita de subsidios. Por el lado de los insumos, el precio del gasoil aumentó un 536 por ciento, superando en más de 230 puntos porcentuales a la inflación general.

La reciente volatilidad internacional derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán sumó presión sobre los combustibles. Si bien el gobierno dispuso un congelamiento transitorio en las tarifas de YPF entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 2026, el alivio fue solo un paréntesis para las empresas prestadoras.

Por el otro lado, el Estado trasladó el costo del sistema directamente a los usuarios mediante una reducción real de los subsidios. Esto se complementa con un desfinanciamiento a futuro: El Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte registró una caída real del 17,5 por ciento entre los presupuestos 2025 y 2026, poniendo en jaque la inversión en infraestructura vial y ferroviaria.

Estudiantes y el interior: Los otros frentes de la crisis

El ajuste también golpeó con dureza la terminalidad educativa. La beca Progresar, congelada en 35 mil pesos desde marzo de 2025, experimentó una pérdida del 87 por ciento de su poder de compra. Mientras que en diciembre de 2023 el beneficio equivalía a 839 boletos, para abril de 2026 solo alcanza para cubrir 111 viajes.

Asimismo, la eliminación del Fondo Compensador al Transporte del Interior, en febrero de 2024, profundizó las asimetrías federales. Aunque el boleto en el AMBA promedia los 700 pesos, la brecha con el resto del país supera en tres veces a las ciudades más caras del interior:

  • San Martín de los Andes: 2300 pesos
  • Rawson: 2192 pesos
  • Santa Fe: 1900 pesos
  • Corrientes: 1890 pesos

Un círculo vicioso que no encuentra techo

De cara al resto de 2026, el panorama está lejos de estabilizarse. Con la vigencia de una fórmula de actualización mensual indexada al Índice de Precios del Consumidor + 2 por ciento para el subte y los colectivos porteños, sumada a la volatilidad energética global, se prevé que las tarifas continúen en alza.

El informe concluye advirtiendo sobre un «círculo vicioso» recesivo: La suba del boleto redujo la capacidad de pago de la gente, al tiempo que el cierre de más de 24 mil empresas destruyó la demanda estructural de viajes. Con menos pasajeros en los andenes y colectivos más vacíos, los ingresos por recaudación caen, generando una nueva e inevitable presión para volver a aumentar las tarifas.

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