
Un joven de 19 años protagonizó un insólito episodio de características cinematográficas en la zona oeste del conurbano bonaerense. Tras infiltrarse en la terminal de Merlo, robó un colectivo, hizo parte del recorrido habitual, recogió pasajeros e incluso chocó antes de ser capturado mediante una puesta en escena policial en Morón.
El hecho ocurrió el domingo por la mañana. El sospechoso, identificado como Thiago Serrano, había ingresado a la terminal ubicada sobre la calle Moreno -cerca de la estación de tren de Merlo- aparentemente desde la noche anterior, logrando burlar los controles de seguridad.
Cerca de las 6 de la mañana, aprovechando que el chofer no estaba a bordo y que las llaves habían quedado colocadas, el joven puso en marcha el interno 404 de la línea 236 -perteneciente a la empresa Línea 216- y emprendió la marcha. Para pasar desapercibido, vestía una chomba similar a la de los empleados de la empresa.
Lejos de huir por rutas alternativas, Serrano condujo durante más de 11 kilómetros siguiendo el trayecto oficial. Frenó en las paradas y subió pasajeros que jamás imaginaron que el vehículo había sido robado.
La «aventura» laboral del falso chofer continuó hasta que colisionó contra un automóvil particular. Este accidente activó las alarmas en la empresa, que realizó la denuncia formal. Una fuente policial ironizó al respecto: “Si no chocaba, el muchacho terminaba su falsa jornada y se iba a su casa”.
Tras el llamado al 911, la Policía de Morón rastreó el colectivo mediante las cámaras de seguridad municipales. El operativo culminó de manera insólita en el cruce de Eva Perón y Santo Domingo, en ese distrito: Un efectivo simuló ser un pasajero y le hizo señas en una parada. El improvisado conductor detuvo la marcha para subirlo y, en ese instante, fue reducido y detenido.
Al ser arrestado, el joven justificó su accionar asegurando que «quería cumplir su sueño de ser colectivero». Entre sus pertenencias, los agentes le secuestraron un cuchillo tipo Tramontina.
El caso quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción 2 de Morón, liderada por el fiscal Fernando Capello, quien caratuló el expediente como «Hurto» y ordenó pericias psiquiátricas para determinar si el imputado comprende la criminalidad de sus actos.
Más allá de lo pintoresco de la situación, el hecho encendió alarmas sobre las fallas de seguridad en la terminal de la empresa de transporte, dado que un extraño logró infiltrarse, disfrazarse de trabajador y poner en riesgo la vida de los usuarios.
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