
Ambos casos se dieron en Zárate. Los controles de la Agencia Nacional de Seguridad Vial fueron claves para evitar un desenlace fatal.
En controles realizados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial en el Peaje Zárate, sobre la Ruta Nacional 9, se detectaron dos conductores alcoholizados que viajaban con sus familias, con menores a bordo, y que se dirigían a trayectos largos.
Uno marcó 1,60 gramos de alcohol en sangre. Cuando el agente le preguntó si había tomado, respondió: «Sí, algo sí». Iba rumbo a Escobar, un trayecto de más de 50 kilómetros, con chicos en los asientos de atrás y sin cinturón.
El segundo dio 0,76 gramos de alcohol en sangre. Se dirigía a Tigre, más de 70 kilómetros de recorrido. También llevaba a su familia con menores de edad.
Ambos conductores terminaron con la licencia retenida, no pudieron continuar circulando y ahora enfrentan multas de hasta 1 millón 800 mil pesos, más una inhabilitación para conducir por el tiempo que determine la Justicia.
Los dos casos exponen una escena que representa un gran peligro en las rutas: Adultos que manejan después de tomar alcohol. Solo en enero, la Agencia Nacional de Seguridad Vial controló 537 mil vehículos en todo el país y sacó de circulación a 2 mil conductores que dieron positivo en alcoholemia.
Por eso los controles son claves, porque cada alcoholemia positiva detectada a tiempo es un siniestro vial que no ocurrió.
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