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Ataron y mataron a golpes a una mujer de 81 años dentro de su casa de San Isidro

Por el crimen hay 5 detenidos, todos integrantes de “La banda del millón”, un grupo delictivo que operaba en la zona norte del conurbano bonaerense.

El cuerpo de María Susana Rodríguez Iturriaga, de 81 años, fue hallado por su sobrina en la casa de la víctima, ubicada en la calle General Justo José de Urquiza al 1100, en la localidad de Acassuso. La mujer estaba atada de pies y manos, sentada en una silla y con signos de haber sido golpeada salvajemente. Según las primeras pericias, la muerte se produjo el fin de semana anterior al hallazgo.

“Entraron a robarle, creen que el sábado. Mientras robaban, la ataron de pies y manos y la golpearon. Veía sangre, una cosa espantosa. No se llevaron nada porque no había nada de valor”, relató la mujer visiblemente conmocionada.

De acuerdo con su testimonio, los delincuentes habrían saltado la reja e ingresado por la parte trasera de la vivienda. “Había una persiana levantada. Era de noche, estaba en pijama”, agregó. La casa presentaba aberturas forzadas y un profundo desorden.

El fiscal Patricio Ferrari, de la Fiscalía de Martínez, a cargo de la causa, caratuló el expediente como “Homicidio criminis causa en ocasión de robo”, es decir, matar para ocultar otro delito o lograr la impunidad.

La autopsia determinó que la víctima sufrió múltiples golpes y hematomas, compatibles con una brutal golpiza previa a su muerte.

“Había sangre en el piso. Fueron unos degenerados. Encima para robar dos pesos con cincuenta, porque es lo que podía tener en la billetera. Ya ni siquiera en una linda zona uno puede vivir tranquilo”, lamentó la sobrina.

“La banda del millón”

Los investigadores también confirmaron que Rodríguez Iturriaga había sido víctima de un violento robo meses atrás a manos de un grupo delictivo, conocido como “La banda del millón”, y se especula con que los delincuentes, la semana pasada, volvieron a atacar a la mujer.

En ese sentido, durante la madrugada del jueves 30 de octubre, la Patrulla Municipal de San Isidro detuvo a 4 jóvenes -de 19, 20 y 26 años- tras un intento de robo en otra vivienda de la zona. La captura fue posible gracias al llamado de un guardia de seguridad que alertó sobre un grupo de personas saltando la reja de una casa.

Los detenidos fueron identificados como presuntos miembros de la “La banda del millón”, una organización delictiva bajo investigación por múltiples robos a viviendas en la zona norte. Su característica era que sus integrantes, luego de los golpes, difundían imágenes en redes sociales donde se mostraban con dinero o ufanándose de gastar en la noche lo robado.

En paralelo, esa misma madrugada, se realizó un allanamiento en el partido de Tigre en el domicilio de un quinto integrante de la banda, quien también fue detenido. Este sospechoso ya había sido demorado en septiembre por la Patrulla Municipal de San Isidro, lo que desencadenó una investigación de la Unidad Funcional de Instrucción de Martínez, en colaboración con las fuerzas de seguridad municipales, la Policía bonaerense y el Centro de Monitoreo de Tigre.

Según la información de fuentes relacionadas con el caso, el origen de la investigación se remonta a un operativo de rutina realizado en septiembre, cuando la Patrulla Municipal de San Isidro detectó un Fiat Siena en situación sospechosa, dejando registro del auto y su ocupante. Al día siguiente, y según se constató en las imágenes de videovigilancia del Municipio de San Isidro, el mismo vehículo estuvo involucrado en un robo en finca. A partir de allí comenzó una línea de investigación que terminó con el allanamiento del jueves en Tigre.

Durante ese operativo se incautó un celular que contenía evidencia digital -mensajes e imágenes en foto y video- que vinculan los 5 detenidos con la muerte de la mujer ocurrida el último sábado 25 en Acassuso. La especulación es que el Fiat Palio fue el rodado usado por los malvivientes para llegar a la vivienda General Justo José de Urquiza al 1100.

La investigación presume que la banda operaba con la colaboración de miembros recluidos en el Penal 57 de Campana, quienes marcaban los domicilios a robar y mantenían comunicaciones telefónicas desde la cárcel durante la comisión de los delitos.

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