
Un informe del Observatorio Económico del Centro de Economía Política Argentina revela que el territorio bonaerense -donde habita el 38 por ciento de la población del país- registra un deterioro socioeconómico más profundo que el promedio nacional desde finales de 2023. Desempleo en alza, cierre de industrias y un desplome del consumo marcan la agenda.
La provincia de Buenos Aires se ha convertido en el epicentro del enfriamiento económico que atraviesa el país. Según el último relevamiento del Observatorio Económico, dependiente del Centro de Economía Política Argentina, el principal motor productivo y demográfico de la Argentina muestra un deterioro sostenido en casi todas sus variables desde noviembre de 2023, con indicadores que, en su mayoría, arrojan peores resultados que la media nacional.
Mercado laboral: 1 de cada 4 empleos perdidos fueron en suelo bonaerense
El impacto de las políticas de la administración nacional se siente con fuerza en las unidades productivas bonaerenses. Para marzo de este año, la provincia de Buenos Aires acumulaba la pérdida de 85 mil 299 puestos de trabajo registrados. Esta cifra equivale al 25 por ciento del total de empleos destruidos en todo el país bajo la gestión de Javier Milei. En términos llanos: 1 de cada 4 empleos que se perdieron en Argentina era un puesto de trabajo bonaerense.
Esta destrucción del empleo formal impactó de lleno en las estadísticas de desocupación. Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de desempleo en los partidos del Gran Buenos Aires trepó al 9,7 por ciento, una cifra que contrasta con el 7,8 por coento del promedio país. El escenario es todavía más complejo para la población joven, donde la falta de trabajo se duplica y ya ronda el 15 por ciento.
Precios y servicios: El peso asfixiante del transporte
La inflación en el conurbano bonaerense tampoco da tregua. La suba de precios acumulada entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 alcanzó el 320,2 por ciento en el Gran Buenos Aires, situándose 8 puntos porcentuales por encima del promedio de la Argentina.
Sin embargo, el golpe más drástico al bolsillo familiar proviene de las tarifas de los servicios públicos. El transporte automotor y ferroviario registró un incremento descomunal del 416 por ciento, lo que disparó el costo promedio mensual para trasladarse al trabajo desde los 6656,8 pesos iniciales hasta los 115 mil 944 pesos.
El dato: Para un trabajador que percibe el Salario Mínimo, Vital y Móvil, ir y volver del trabajo pasó de representar un accesible 4,6 por ciento de su ingreso a devorar un alarmante 33 por ciento de su sueldo.
Salarios en retroceso y consumo congelado
Mientras que a nivel nacional los ingresos reales del sector privado registrado muestran una leve recuperación, ubicándose un 2,41 por ciento por encima de los valores de noviembre de 2023, Buenos Aires camina en sentido contrario. Los salarios reales en el Gran Buenos Aires retrocedieron un 1,43 por ciento, posicionando a la jurisdicción como la de peor desempeño en el país.
Si se aplica la estructura de consumo relevada por el INDEC, que pondera con mayor precisión el peso actual de las tarifas de luz, gas y agua, la pérdida del poder adquisitivo en los hogares del Gran Buenos Aires asciende al 11,41 por ciento. La consecuencia directa de esta licuación de los ingresos se ve en las góndolas: Las ventas en supermercados en esa región anotaron una caída real interanual del 10,8 por ciento, la contracción más severa de todo el territorio nacional.
Persiana baja en la industria
La crisis golpea el corazón del entramado manufacturero argentino, cuya capacidad instalada está concentrada en un 40 por ciento en suelo bonaerense. Afectada por la caída de la demanda interna, la industria provincial opera actualmente con 4 de cada 10 máquinas paradas.
Este parate de la actividad ya provocó consecuencias irreversibles: Desde el inicio de la actual gestión nacional, cerraron 6211 empresas en la provincia, un número que abarca desde pequeños talleres barriales hasta plantas industriales con décadas de trayectoria y arraigo local.
Alivio fiscal transitorio por Ganancias
En el frente de los recursos públicos, mayo de 2026 trajo un respiro temporal. Las transferencias por Coparticipación Federal hacia la provincia totalizaron 1,79 billones de pesos, marcando el valor más alto de la serie reciente y ubicándose un 22 por ciento por encima del promedio mensual.
No obstante, desde el Centro de Economía Política Argentina advierten que este salto responde exclusivamente al efecto estacional del vencimiento del Impuesto a las Ganancias de las Sociedades -las declaraciones juradas de las empresas- y que no modifica la tendencia de fondo. Tanto la coparticipación habitual, como la recaudación fiscal propia de la provincia de Buenos Aires, siguen mostrando una evolución real muy débil, lo que augura meses difíciles para el financiamiento de la infraestructura y los servicios esenciales en los municipios bonaerenses.
Los datos expuestos pintan una realidad indiscutible: La provincia de Buenos Aires está asumiendo el costo más alto del actual esquema económico nacional. Al combinar una estructura productiva mayoritariamente industrial -el sector más golpeado por la recesión- con una población que destina gran parte de sus ingresos al transporte y los servicios, el territorio bonaerense sufre una «tormenta perfecta».
Con un tercio de los ingresos mínimos absorbidos solo por viajar al trabajo y más de 6000 empresas que ya bajaron la persiana, el principal desafío de la gestión provincial y de los municipios será contener un tejido social cada vez más vulnerable en un escenario de recursos fiscales persistentemente débiles.
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