
El jefe de Gabinete dio un paso al costado este sábado tras el avance de la causa por presunto enriquecimiento ilícito y luego que el PRO amenazara con acompañar su interpelación. El trasfondo de las propiedades ocultas y el «blanqueo» en criptomonedas.
Manuel Adorni presentó este sábado su renuncia indeclinable al cargo de jefe de Gabinete de la Nación. Su salida se produce en medio de un fuerte escándalo por el crecimiento exponencial de su patrimonio desde que ingresó a la función pública, situación que le valió una investigación penal por presunto enriquecimiento ilícito y que terminó por dinamitar su sostén político en el Congreso.
En su carta de renuncia, publicada en la red social X, Adorni aseguró que con su alejamiento está «yendo contra los deseos» del presidente Javier Milei. Asimismo, se victimizó al afirmar que sufrió «ataques mediáticos» y «mentiras de las más variadas». “Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”, defendió.
A pesar de los repetidos e insistentes intentos de Javier y Karina Milei por protegerlo desde el inicio de la polémica en marzo, el jefe de Estado terminó de comprender que no podían controlar las filtraciones ni las consecuencias judiciales. La decisión final decantó por la necesidad de evitar el costo político de sostener a un funcionario procesado y de reconstruir la imagen pública del gobierno de cara a los próximos comicios.
La trama judicial: Del avión presidencial a los Bitcoin
La situación judicial de Adorni es compleja. El ex funcionario es investigado por el fiscal federal Gerardo Pollicita por severas inconsistencias entre sus declaraciones juradas y su patrimonio real, en una causa que tramita en el juzgado federal a cargo de Ariel Lijo.
La bola de nieve comenzó a crecer tras dos hechos puntuales que encendieron las alarmas:
- El viaje a Nueva York: Se detectó que su esposa, Bettina Angeletti, formó parte de la comitiva oficial que viajó a Estados unidos en el avión presidencial para participar de la “Argentina week 2026”. Aunque la denuncia penal por este hecho fue desestimada por el juez Daniel Rafecas, el evento disparó la lupa sobre los bienes del ex vocero.
- El vuelo privado a Punta del Este: La familia viajó a Uruguay en un avión privado junto al productor Marcelo Grandío, quien mantenía contratos con la Televisión Pública. Esto abrió un expediente paralelo por presuntas dádivas.
- Por otra parte, a raíz de una denuncia de la diputada nacional Marcela Pagano, quien ingresó al Congreso por el oficialismo pero hoy está distanciada del espacio, la Justicia comenzó a desenterrar gastos con tarjeta de crédito muy superiores a sus ingresos oficiales, viajes a destinos como Aruba y propiedades no declaradas.
Las propiedades de la polémica
Entre los bienes bajo la lupa se encuentra una casa en el barrio cerrado Indio Cua Golf Club, en Exaltación de la Cruz, registrada por su esposa en noviembre de 2024, y la compra y reforma de un departamento en el barrio porteño de Caballito. Ninguno figuraba en sus presentaciones iniciales.
A mediados de junio, acorralado por las pruebas, Adorni presentó su declaración jurada de 2025 y rectificó las de 2023 y 2024. Allí incorporó los inmuebles y atribuyó el salto patrimonial a inversiones en Bitcoin que, según justificó, mantuvo ocultas hasta el momento. Con esta maniobra, Adorni «blanqueó» un aumento patrimonial de más del 400 por ciento en términos reales desde que asumió como funcionario.
La sombra de las dádivas
En el juzgado de Lijo también avanza la causa por el viaje a Punta del Este. Aunque Adorni aseguró públicamente que “pagó su proporcional”, las pruebas en el expediente lo contradicen.
Tanto el piloto del vuelo de regreso, Agustín Issin Hansen, como la secretaria Vanesa Tossi, declararon ante la Justicia que los viajes fueron costeados en su totalidad por Grandío a través de su productora Imhouse, siendo que el tramo de ida costó 4830 dólares y el de vuelta 3000 dólares en efectivo.
Un dato clave que complica al ex jefe de Gabinete es que la factura del regreso fue emitida el 9 de marzo de 2026, exactamente el mismo día que estalló el escándalo mediático por el uso del avión presidencial por parte de su esposa.
El quiebre político en el Congreso
A la par del avance judicial, la oposición venía tejiendo una moción de censura, el mecanismo constitucional -artículo 101- que permite al Congreso remover al jefe de Gabinete mediante el voto de la mayoría absoluta de ambas cámaras.
El kirchnerismo y el bloque Provincias Unidas empujaban la interpelación en Diputados, mientras que el bloque Justicialista de José Mayans hacía lo propio en el Senado. Si bien el oficialismo había logrado bloquear el quórum la semana pasada, el escenario cambió de forma drástica en las últimas horas: El ex presidente Mauricio Macri adelantó que el PRO votaría a favor de la interpelación.
Con el vuelco del PRO, la oposición alcanzaba los números necesarios para avanzar con la destitución de Adorni en el recinto, un «papelón» legislativo que el Poder Ejecutivo prefirió evitar forzando su salida silenciosa.
El fin de un blindaje familiar
Hasta ayer, el respaldo de los hermanos Milei hacia Manuel Adorni había sido total. El presidente Javier lo defendió incansablemente en redes, entrevistas y discursos. Por su parte, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, había exhibido públicamente su afecto e integridad hacia él. “Sé quién sos y de tu integridad, Manuel”, había publicado en marzo.
Hoy, ese blindaje se rompió. Adorni se va solo, eyectado del gobierno nacional, investigado por la Justicia y sin el sustento político para resistir un solo día más en su mermado despacho de la Casa Rosada.
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