sin título 8

Estudiantes de San Martín crean un kit para aprender y jugar sin pantallas

Son jóvenes del Colegio La Salle, que desarrollaron Little Roots, kits escolares inclusivos pensados para fortalecer el aprendizaje de los más chicos en casa y promover momentos de juego compartido con sus familias.

¿Qué pasa cuando el tiempo de juego y aprendizaje de los más chicos queda cada vez más atravesado por las pantallas? Esa fue una de las preguntas que se hicieron estudiantes de sexto año del Colegio La Salle San Martín de Porres al pensar qué necesidad podían identificar en su entorno y transformar en una oportunidad para emprender. Así nació Little Roots, un emprendimiento que propone kits escolares inclusivos para que los niños puedan aprender, jugar y compartir tiempo de calidad con sus familias sin recurrir a dispositivos electrónicos.

A partir de lo que observaban en los niños de su entorno, se preguntaron de qué manera podían generar una propuesta que favoreciera otras formas de aprender, jugar y vincularse, fuera las de las pantallas. Así, Little Roots tomó forma como una alternativa para aprovechar el tiempo fuera de la escuela con actividades que combinan aprendizaje y juego.

Little Roots es parte de “Aprender a emprender”, una propuesta educativa de Junior Achievement, la organización no gubernamental que inspira y prepara a los jóvenes para su futuro, que invita a estudiantes de 15 a 18 años a atravesar la experiencia de crear y gestionar un emprendimiento real.

Rubén Duarte, docente que acompañó al grupo durante el proceso, destacó como uno de los aspectos más valiosos de la experiencia la capacidad de observar lo que sucede alrededor y convertirlo en una propuesta concreta. “Los chicos están viendo a los niños, el tiempo que están usando las pantallas. Entonces ya lo ven como adultos. Y por ahí dicen ‘mirá qué mal que hablan’ o cómo se les dificulta darse a entender”, explicó.

El desarrollo del emprendimiento llevó a los estudiantes a investigar, organizarse, buscar proveedores y precios, distribuir tareas y presentar su propuesta frente a distintas personas. Uno de los momentos que marcó especialmente el proceso fue su participación en la “Rueda de capitalización” de “Aprender a emprender”, realizada en Buenos Aires, donde tuvieron que explicar qué problema buscaban abordar y por qué su producto podía ser una respuesta.

El proceso también implicó que los estudiantes asumieran responsabilidades y aprendieran a trabajar sobre sus diferencias. “Se dieron cuenta de muchas cosas. Primero, el tema de los tiempos, que hay que cumplir con las actividades en tiempo y forma; la comunicación; el ego; y acompañar la idea de otro”, explicó el educador.

“Con este programa, los chicos ven la relación de la teoría y la práctica en algo tan necesario como emprender”, agregó Rubén Duarte, destacando así, como uno de los principales aportes de la experiencia estuvo en poder conectar los conocimientos que los estudiantes ya trabajaban en la escuela con situaciones concretas.

Durante “Aprender a emprender”, los jóvenes identifican oportunidades, desarrollan productos o servicios, organizan sus equipos, toman decisiones y ponen a prueba sus ideas frente a distintos públicos. En 2026, más de 10 mil estudiantes de más de 300 escuelas de todo el país se sumaron a la iniciativa, y desarrollan más de 400 emprendimientos, acompañados por más de 300 docentes. Estas experiencias permiten a los estudiantes desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad, la resolución de problemas y la toma de decisiones, mientras encuentran nuevas formas de intervenir sobre las necesidades de su comunidad.

“’Aprender a emprender’ no es solo una propuesta educativa, es una forma de invitar a los jóvenes a ser protagonistas de su futuro. Cuando se les da la oportunidad de crear, de equivocarse y volver a intentar, están desarrollando habilidades esenciales para la vida. La educación emprendedora enseña a mirar el entorno con ojos críticos, a detectar problemas y pensar soluciones. Es una herramienta poderosa para construir autonomía, ampliar posibilidades y dar sentido al aprendizaje”, afirma Bernardo Brugnoli, director de Junior Achievement en Argentina.

Acerca de Junior Achievement

Junior Achievement es una de las organizaciones no gubernamentales con mayor impacto en el bienestar social del mundo. A través del aprendizaje práctico en educación financiera, formación para el trabajo y emprendimiento, inspira y prepara a los jóvenes para que sean protagonistas de su futuro.

Nominada en 5 oportunidades al Premio Nobel de la Paz y con más de 100 años de historia, su red global está presente en 120 países. Con el apoyo de 790 mil voluntarios y mentores, impacta a 23 millones de jóvenes cada año.

En Argentina, opera desde 1991 y, desde entonces, ha alcanzado a más de 1 millón 400 mil jóvenes de todo el país. Cuenta con oficinas en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y las regiones de Cuyo y noroeste.

Compartir