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Identificaron al cerebro del triple crimen de Varela: Es un narco peruano que intentaría escapar del país

Se trata de Tony Janzen Valverde Victoriano, de 20 años y conocido como “Pequeño J”, quien fue identificado como el presunto autor intelectual del brutal femicidio narco transmitido en vivo para dar un mensaje disciplinador.

Tony Janzen Valverde Victoriano, ciudadano peruano oriundo del departamento La Libertad, fue señalado por las autoridades como el líder narco conocido por el alias de «Pequeño J» y presunto autor intelectual del atroz triple homicidio de Brenda del Castillo y Morena Verdi, de 20 años, y Lara Gutiérrez, de 15.

Fuentes cercanas a la investigación informaron que el sospechoso, de 20 años, buscó salir del país, motivo por el cual se tomó la decisión de hacer pública su identidad y su imagen.

En un operativo llevado a cabo el miércoles por la noche, efectivos de la Policía bonaerense irrumpieron en el barrio Zavaleta de la Ciudad de Buenos Aires con el objetivo de localizar a Valverde Victoriano, pero el señalado ya no se encontraba en el lugar.

Durante el viernes, se difundió el video de dicho operativo fallido, donde se observó el momento en que los oficiales ingresaron al barrio en búsqueda de un bar, un sitio que distintos informantes señalaron como uno de los lugares que «Pequeño J» solía frecuentar. Un domicilio cercano, un edificio cuyo tercer piso era uno de sus presuntos aguantaderos, también fue apuntado por las «voces de la calle».

Esta semana, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, sostuvo que se creyó que «Pequeño J» fue el autor intelectual del triple crimen con el objetivo de «dar un mensaje» a las líneas medias de la organización narcocriminal.

En el mismo marco, se emitió un pedido de captura nacional e internacional con notificación roja de Interpol para Matías Agustín Ozorio, de 28 años, la mano derecha del capo narco, imputado como coautor del asesinato de las tres jóvenes.

La circular roja de Interpol fue solicitada por Gastón Duplaá, a cargo de la Fiscalía 2 de La Matanza, y le imputó a Ozorio el delito de «Triple homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, por alevosía y ensañamiento, y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediante violencia de género».

Según la notificación de Interpol a la que accedió este medio, los asesinos «aumentaron intencionalmente y de manera inhumana el sufrimiento al causar padecimientos innecesarios» a las víctimas. El documento agregó que los atacantes «utilizaron su condición biológica dominante de género al ejercer violencia de género sobre las víctimas mujeres».

La investigación, que pasó a manos del fiscal especializado en homicidios de La Matanza, Adrián Arribas, junto a un equipo especializado, determinó que Ozorio estuvo en la casa de Florencio Varela. Allí, junto con otros cuatro detenidos en la causa, Magalí Celeste González Guerrero, de 28 años; Miguel Ángel Villanueva Silva, de 25; Daniela Iara Ibarra, de 19; y Maximiliano Andrés Parra, de 18 años, «aplicaron múltiples golpes de puño, patadas y diversos cortes con armas blancas» contra las tres jóvenes, con la intención de quitarles la vida.

Por otra parte, se sumó un nuevo detenido en Bolivia durante la noche del viernes. Se trata de Lázaro Víctor Sotacuro, ciudadano boliviano con documento argentino para extranjeros, acusado de ser uno de los conductores que brindaron apoyo a la camioneta utilizada para trasladar a las chicas desde La Matanza hasta Florencio Varela.

Este sujeto había cruzado desde la ciudad jujeña de La Quiaca hacia la vecina Villazón, en el sur boliviano, donde fue localizado y arrestado en un hospedaje. Durante el sábado, se esperaba su traslado a Buenos Aires y su entrega a la Justicia bonaerense que lleva adelante la investigación.

Un femicidio narco transmitido en vivo y con un claro mensaje: “Así le va a quien me roba”

De acuerdo con la investigación, Tony Janzen Valverde Victoriano convocó a sus subordinados a conectarse a una transmisión en vivo en una red social. La orden fue clara: Mostrar cómo se castigaba a quienes se atrevían a robarle droga. Es que según la hipótesis de la Justicia, una de las víctimashabía participado del robo de 5 kilos de cocaína.

La escena fue macabra: “Así le va a quien me roba”, habría dicho el jefe mientras las jóvenes eran torturadas. Lara Gutiérrez fue la que sufrió mayor ensañamiento, le cortaron los 5 dedos de la mano izquierda y una oreja antes de degollarla.

A Brenda del Castillo la golpearon, le aplicaron puntazos y le quebraron el cuello. Morena Verdi, en tanto, recibió un destino similar: Fue brutalmente golpeada en el rostro y luego asesinada de un puntazo y un golpe que le aplastó la cabeza.

El análisis de livideces, fauna cadavérica y temperatura corporal determinó que las muertes ocurrieron entre 90 y 96 horas antes del hallazgo, es decir, durante la madrugada del 20 de septiembre, unas horas después de haber sido vistas con vida en La Tablada.

El video, según los investigadores, no solo circuló en la red social usada por la banda, sino también entre grupos internos de la organización, como un recordatorio del destino que esperaba a quienes traicionaran a «Pequeño J».

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