
Ocurrió en González Catan, partido de La Matanza, el sábado por la tarde. Milagrosamente, el hombre no recibió ningún impacto de bala. Los chorros, libres e impunes.
Otra vez la inseguridad y otra vez los ladrones cobardes que eligen a las víctimas más débiles. Dos pibes estaban con sus bicicletas en la vereda de Patrón al 7400, cuando fueron abordados por un grupo de delincuentes motorizados que los atacaron en modo piraña.
Los sucios eran 7 y se movían en 4 motos. Los menores no opusieron resistencia, y de hecho fueron bolsiqueados por los cacos, dos de los cuales se cargaron al hombro las bicicletas para huir con el botín.
La secuencia delictiva bien podía haber terminado ahí, pero dio un giro inesperado cuando apareció en escena el padre de una de las víctimas armado con un palo y atacó a los ladrones. Primero le lanzó el palo y una trompada a dos de ellos, y luego empujó a otros dos hasta hacerlos caer de la moto.
La acción fue arriesgada y casi le cuesta la vida, ya que los malvivientes, en su escape, le dispararon varias veces, sin que ninguna bala le impacte ni a él ni a los menores. La fortuna jugó a favor del vecino.
Los rastreros huyeron con una de las bicicletas, la otra quedó tendida en el asfalto.
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